Cambio¿Todo cambia? Creo en sus promesas. Él no cambia

Mensaje del Director:

Cambio, porque todo cambia, pero… Creo en las promesas del Señor. Él no cambia. La vida hasta donde podemos conocerla tiene un atributo esencial. Es la de manifestación del cambio. No es inalterable, la facultad de transformarse; es uno de los pilares que la sostienen. Si una simple semilla no puede cambiar su naturaleza, jamás llegará a ser un árbol y dar luego frutos. Si un carpintero no logra dar forma a un trozo de madera, jamás veremos una pieza terminada. Si el escritor no expresa o escribe sus pensamientos, nadie podrá conocerlos. Si una criatura no puede nacer, nunca llegará a desarrollarse como persona. Si un obrero no puede tallar en su torno el metal, nunca veremos un eje terminado. Si no se exprime una naranja, no obtendremos todo su jugo. En todas estas actividades, algo tuvo que hacerse para el cambio y dar lugar a diferente resultado.

Cambio, porque todo cambia.

Una gota de agua no es igual a otra gota, el viento no sopla siempre en la misma dirección. En algún lugar la lluvia se detiene y al otro lado luce el sol. La cáscara se rompe y el pollito nace . El gusano se transforma en mariposa y el barro en ladrillo bajo la acción del fuego. El aguilucho espera su momento y luego vuela en las alturas. El calzado se deteriora al cabo de algunos meses. Cada una de las estaciones del tiempo se hace presente y luego desaparece. Las hojas del almanaque van cayendo conforme avanza el año. Una palabra es suficiente para hacer llorar o reír. Un barco se aleja, pero otro se acerca. Una mano se agita en señal de despedida, mientras otra se une en calurosa bienvenida. Todas esta manifestaciones nos muestran claramente la acción de un cambio.

¿Existe algo que no cambie?

SI. En el Universo creado, alguien no cambia ni cambiará jamás. Permanece Inalterable. Grandioso en su Majestad, Sereno en su Eternidad, Justo en sus Acciones, Fiel en sus Promesas. ¿Quien como Él? Nadie en absoluto. No existe, ni existirá otro como Él. Su Poder inunda todo cuanto vemos y no vemos. Su Mirada taladra hasta el más recóndito lugar del Universo. Su Presencia la más cercana, su Lugar preferido, el Corazón de cada ser humano. Su Amor, tan Eterno como el tiempo. Su Esencia la Bondad, su Palabra Verdad, su Intención, Salvación. Inmutable en su Pensamiento, Excelso en su Santidad. Y no me alcanzan las palabras. Reconozco y me gozo en no tener vocablos suficientes para hablar acerca de la Grandeza y Magnificencia de Dios. Es que nunca lo finito puede comprender y explicar lo infinito. Dios es todo en todo. La causa y el efecto de todo cuanto existe.

Cambio y las evidencias.

Frente a tantas manifestaciones, algunos aun sostienen que Dios no existe. En realidad las causas más escondidas de tal razonamiento son sencillamente; la falta de sabiduría y el exceso de orgullo. Apoyadas solo en la soberbia de opinar y hablar de lo que no saben absolutamente nada. Si tan solo pudiesen aceptar la evidencia que la naturaleza muestra, sus ojos se abrirían a la realidad. Después de la noche, nace el día y al amanecer luce el sol que luego vuelve a ocultarse al atardecer. Esto no ocurre por azar, demuestra que existe un orden en las cosas. Para que esto suceda es notorio que hay un poder inteligente, que ordenó cómo deben acontecer las cosas. Un simple ejemplo que todos pueden observar, pero que muchos no alcanzan a entender su origen. ¿Qué pasaría si la noche nunca acabara y la luz del sol dejara de alumbrar? Aquí hay sabiduría. Para quien no cree, lamentablemente esa será su larga noche eterna. Pero el que cree, vivirá eternamente en la luz.

Filed under: Camino con Propósito

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